En mayo, Argentina alcanzó un superávit comercial récord de US$ 3.504 millones, según datos del Indec. Este resultado se logró gracias a un incremento del 34% en las exportaciones, mientras que las importaciones cayeron un 7%. Sin embargo, esta disminución en las importaciones revela un panorama preocupante para la industria nacional, especialmente en el sector de maquinarias y repuestos, que son esenciales para la producción.
Caída en las Importaciones de Bienes de Capital
La baja en las importaciones de bienes de capital, que incluye maquinarias y repuestos, es un indicador claro de la debilidad en la actividad industrial. En comparación con mayo de 2025, las cantidades importadas de estos bienes retrocedieron un 13,6%, a pesar de que los precios de los bienes importados aumentaron un 7,6%. Este fenómeno se traduce en una menor capacidad de las industrias para modernizarse y adaptarse a las demandas del mercado.
Desempeño de la Actividad Industrial
La Unión Industrial Argentina (UIA) ha señalado que la actividad industrial cayó cerca de un 5% en mayo en comparación con el mismo mes del año anterior, y un 0,8% respecto a abril. Este estancamiento se refleja en un uso de la capacidad instalada que, aunque mejoró ligeramente a 59,9% en abril, sigue siendo bajo en términos históricos.
Sectorialidad y Heterogeneidad en el Desempeño
La consultora Equilibra destaca que las compras vinculadas a la producción han caído por séptimo mes consecutivo, con un descenso del 16%. Esta tendencia se acompaña de un retroceso del 3,1% en las compras de consumo, lo que refuerza la idea de una actividad y demanda interna estancadas. La Fundación Mediterránea también coincide en que el panorama general muestra una actividad relativamente estancada, con un crecimiento acumulado bajo desde comienzos de 2025.
Capacidad Ociosa y Efectos en Diversos Sectores
La capacidad ociosa en la industria está afectando a varios sectores. Por ejemplo, el sector metalúrgico ha experimentado una caída del 5,1% interanual en mayo, con un uso de capacidad instalada que se desplomó a 39,8%, el nivel más bajo desde mayo de 2020. En el sector automotriz, la producción cayó un 21,5% en mayo, acumulando un descenso del 19,3% en los primeros cinco meses del año.
Expectativas Futuras y Transformación Estructural
De cara al futuro, se espera que la industria no solo ajuste su capacidad, sino que también cambie su enfoque de inversión. Dante Sica, de la consultora Abeceb, señala que la inversión se concentrará en la modernización tecnológica y la automatización, en lugar de una expansión generalizada de la capacidad instalada. Este cambio en la estrategia de inversión implica que las importaciones de bienes de capital y piezas dejarán de ser un indicador exclusivo del nivel de actividad, convirtiéndose en una señal de la calidad de la inversión.
La elevada capacidad ociosa, una demanda interna débil y un costo de financiamiento alto están retrasando proyectos industriales. Este contexto no solo representa un ajuste cíclico, sino que sugiere una transformación estructural en la industria argentina.